De la Restricción al Respeto

La mediana edad no te está pidiendo que seas más pequeña. Te está pidiendo que seas más fuerte.

Written By Mia Honore (Traducido por el equipo editorial de Pause)

Durante décadas, a las mujeres se nos enseñó que estar sanas significaba ser más delgadas.

Come menos. Haz más ejercicio. Sé disciplinada.

Nos hicieron creer que la recompensa sería aceptación, confianza y control.

Muchas de nosotras pasamos años intentando reducir nuestro cuerpo en lugar de fortalecerlo.

Y entonces llega la mediana edad.

Los hábitos que antes parecían funcionar —saltarse comidas, comer menos o intentar controlarlo todo— de repente nos dejan agotadas, frustradas y desconectadas de nuestro propio cuerpo.

Lo que alguna vez nos ayudó a mantenernos delgadas puede dejarnos con menos masa muscular, menos energía y menos resiliencia, justo en una etapa de la vida en la que la fortaleza es más importante que nunca.

La mediana edad no te está pidiendo que seas más pequeña. Te está pidiendo que seas más fuerte.

Porque la salud no se trata de ser delgada. La salud tiene muchas formas.

Se trata de construir un cuerpo que te sostenga durante el resto de tu vida.

Para mí, ese cambio se resume en tres palabras: Proteína, Placer y Permiso.

Proteína: La Base de la Fortaleza

Durante la perimenopausia y la menopausia, la disminución del estrógeno acelera la pérdida de masa muscular.

Y eso importa porque el músculo no solo tiene que ver con la fuerza física. También influye en el metabolismo, el control del azúcar en sangre, la salud ósea, la energía, la movilidad y la independencia a largo plazo.

Sin embargo, muchas mujeres siguen alimentándose bajo reglas diseñadas para el cuerpo que tenían a los 25 años.

Cuando consumimos muy poca proteína, nuestra energía disminuye, aumentan los antojos, la recuperación se vuelve más lenta y mantener la masa muscular se hace más difícil.

La pregunta ya no es:

"¿Qué tan poco puedo comer?"

La pregunta es:

"¿Estoy dándole a mi cuerpo lo que necesita para sentirse fuerte y sostenido?"

Consumir suficiente proteína ayuda a estabilizar el azúcar en sangre, favorece el mantenimiento muscular, mejora la recuperación y nos ayuda a sentirnos satisfechas por más tiempo.

Comer suficiente proteína es una de las formas más poderosas de respeto propio.

Placer: El Ingrediente que Falta

Muchas mujeres tienen una relación complicada con la comida.

Nos enseñaron que disfrutar la comida era algo por lo que debíamos sentir culpa. Que comer menos era una virtud y que comer más era una falta de control.

Con el tiempo, esos mensajes generan miedo, vergüenza y ansiedad alrededor de la alimentación.

Pero el placer no es el problema.

Es parte de la solución.

Cuando nuestras comidas son satisfactorias, nos sentimos más nutridas, más equilibradas y menos propensas a oscilar entre la restricción y los excesos.

La comida debe aportar nutrición, pero también disfrute.

Aprender qué alimentos te dan energía, te satisfacen y te ayudan a sentirte bien crea una relación más saludable con la alimentación: una basada en la confianza y no en el miedo.

El placer no es indulgencia.

Es información.

Es tu cuerpo recordándote que nutrirte también puede sentirse bien.

Permiso: Reconstruyendo la Confianza en Tu Cuerpo

Como muchas mujeres, mi relación con la comida ha cambiado con el tiempo.

He seguido dietas estrictas. He comido menos de lo necesario. He contado calorías hasta el punto de sentir que cada decisión alimentaria era un examen.

Con el tiempo, esa manera de pensar rompe la confianza con tu cuerpo.

El hambre se vuelve una molestia.

La saciedad se vuelve confusa.

Comer deja de ser una experiencia natural y se convierte en una negociación constante.

El permiso es la manera de reconstruir esa confianza.

Permiso para comer lo suficiente.

Permiso para nutrirte de manera constante.

Permiso para dejar de delegar cada decisión a una dieta, una aplicación o un plan de alimentación.

Esto no significa abandonar la estructura.

Significa elegir hábitos que apoyen a tu cuerpo en lugar de castigarlo.

Significa aprender a responder al hambre en lugar de pelear con ella. Comprender que la consistencia, no la perfección, es lo que construye una salud duradera.

Una Pregunta Diferente

Cuando dejamos de ver la comida como una prueba de fuerza de voluntad y comenzamos a verla como una forma de nutrición, la alimentación empieza a verse diferente:

• Consumir proteína a lo largo del día para apoyar la energía, el estado de ánimo y la masa muscular.

• Elegir alimentos que realmente satisfagan en lugar de simplemente "aguantar" hasta la próxima comida.

• Permitir que las comidas sean abundantes y suficientes, sin pedir disculpas por ello.

• Soltar frases como “me porté mal”, “estoy haciendo trampa” o “empiezo de nuevo el lunes”.

El respeto propio no pregunta:

"¿Cómo puedo hacerme más pequeña?"

Pregunta:

"¿Qué necesita mi cuerpo para sentirse fuerte, estable y apoyado?"

Ese es el cambio.

Pasar de la restricción al respeto.

Acerca de la Autora

Mia Honore es copropietaria de CRUfit, un gimnasio familiar en Oakland, California, entrenadora personal certificada y coach de nutrición con más de dos décadas de experiencia ayudando a mujeres a desarrollar fuerza, confianza y hábitos de salud sostenibles.

Es fundadora de M-POWER, un programa diseñado para apoyar a mujeres durante la perimenopausia, la menopausia y la posmenopausia mediante entrenamiento basado en evidencia, nutrición realista y una comunidad de apoyo.

Como entrenadora, atleta, madre de dos hijos y mujer de color, Mia aporta tanto experiencia profesional como vivencias personales a su trabajo. Su filosofía pone el énfasis en la fortaleza por encima de la delgadez, la constancia por encima de los extremos y la construcción de hábitos que evolucionan junto a las mujeres en cada etapa de su vida.

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